AUTOESTIMA  Y ARTETERAPIA

Visió portal (quadre ràpid), 40 x 60

La autoestima o buen amor hacia uno mismo, comporta escuchar la propia verdad, respetarla, poder mirarnos las sombras y las luces con aceptación y sin juicio, en lo más profundo, desde y en los orígenes, incluyendo nuestra forma física y carácter… entendiendo que el principal compromiso es con nosotros mismos siendo –como dice el Dalai Lama- “inteligentemente egoístas”.

Llegar a un buen amor propio comporta dosis de autoconocimiento, de introspección, este auto-amor pasará a ser una herramienta básica que nos permitirá crecer y superarnos continuamente, formando parte del proceso vital. Es necesario permitir y crear una base fuerte de amor propio desde la cual construir, desarrollarnos, comunicarnos y establecer vínculos de manera rica y constructiva en un entorno siempre cambiante y variado que llamamos Vida; un gran lienzo que espera ser coloreado por nosotros mismos para contribuir luminosamente al mural común que desarrollamos toda la humanidad.

Esta base de “selfie-buen-amor” establece equilibrios sanos, asertivos, en el respeto de uno mismo, de su propio espacio y expresión; si yo no me respeto, ¿cómo voy a respetar a los demás? Si yo no me reconozco en mis partes sombrías y también en las luminosas, ¿cómo podré acoger y reconocer en los demás las suyas?

Será necesaria la autoestima y también el coraje, si queremos brillar en armonía con nuestra esencia, acceder todas nuestras posibilidades, cualidades y dones, abrirnos a la abundancia de la vida… no es fácil dejarnos brillar sin pre-juicios! Tendremos que ver y transformar las barreras y condicionamientos de nuestro inconsciente individual, familiar, social y colectivo en el que estamos inmersos…

Ser humilde no es ser invisible, quizá ser humilde sea brillar con toda intensidad, acogiendo y abrazando las sombras que aparecen, sin apagar la luz de los demás, animando a brillar por si mismos a nuestros vecinos, amigos, familiares… en la sencillez de lo que es, libre de florituras y pedestales… reconociendo la diminuta pero brillante grandeza en todos los seres en su genuina expresión.

El proceso Arte terapéutico es un proceso creativo, conducido o enfocado por un profesional * , que permite hacer tomas de consciencia creando, viendo, sintiendo y experimentando. Este proceso individual abarca grandes zonas d conexiones neuronales cuyo acceso desde la mente racional  puede ser más complicado. De forma natural nuestra expresión plástica propicia la libre expresión y reconocimiento del “Ser” que está en nosotros.

El proceso de creación implica, por defecto, aventurarnos en un papel en blanco, disponernos a expresar, entrar en el juego de los materiales sin ser necesario entrar en la técnica, desde la emoción… o sea, que nos lanzamos a un campo vacío, donde el inconsciente puede tomar forma y el consciente descubrir su propia esencia…  necesitamos confiar y despojarnos, en todo caso observar los juicios y la propia crítica. Nuestra voluntad nos hace pasar a la acción, el corazón nos conduce, mientras nuestra mente nos limita; en una analogía con la vida, así aprendemos y nos hacemos conscientes.

Pintar la propia obra de forma auténtica requiere decisión, coraje, paciencia y mucho amor. La autoestima forma parte de las herramientas y recursos básicos que nos acompañarán en el proceso de transformación.

Para el proceso Arte terapéutico es necesario un marco confortable, libre de juicios, que permita acoger las emociones, un marco inspirador y propicio para las tomas de consciencia, para poder comprender en profundidad los procesos restrictivos que repetimos tantas veces.

El terapeuta o conductor está presente, conduciendo, a la escucha de las emociones, des-cubriendo los mensajes inconscientes que quieren y necesitan aparecer en las obras, para ser comprendidos y trascendidos: reconocemos límites, miedos y lastres. Entramos en el proceso de descubrir e iluminar las sombras.

Las ventajas del trabajo arte terapéutico son tantas!  y por sólo recordar alguna, el trabajo creativo activa el hemisferio derecho: intuitivo, intemporal, conectado más al corazón que a la razón, ahí descubrimos veredas y senderos que nos conducen a confiar a la escucha de la sabiduría propia, común a todos los seres, una sabiduría que respeta y reconoce todas sus cualidades y anima a cumplir el propósito vital.

*profesional para mí en este contexto, es alguien que ha experimentado e integrado en sí mismo lo que comparte, y sigue comprometido con su propio crecimiento personal. Su profesión forma parte de sus dones y contribución a los demás, desarrollando con amor, desapego y conciencia su labor.

07.02.2018                                                                                                                                                                                                      Miquel Vallès

 

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